A qué altura y a qué velocidad vuela la ISS
Cuatrocientos kilómetros de altura y veintisiete mil seiscientos kilómetros por hora. Son las dos cifras que definen a la Estación Espacial Internacional, y ninguna de las dos es arbitraria: cada una es consecuencia directa de la otra.
La altura: unos 400 kilómetros, pero variable
La ISS vuela en lo que se llama órbita terrestre baja, típicamente entre 400 y 420 kilómetros sobre el nivel del mar. Para hacerse una idea, es aproximadamente la distancia entre Madrid y Valencia, pero hacia arriba.
La cifra no es fija y esa es la parte interesante. A esa altura todavía queda atmósfera. Muy poca, pero suficiente para frenar de forma continua un objeto de 420 toneladas que se mueve a casi ocho kilómetros por segundo. Ese frenado hace que la estación pierda entre cincuenta y cien metros de altitud al día.
Si no se hiciera nada, en pocos años acabaría reentrando en la atmósfera. Por eso se ejecutan periódicamente maniobras de reboost, en las que los motores de una nave acoplada empujan la estación para devolverla a su altitud de trabajo. Ver el dato de altitud descender lentamente y luego dar un salto hacia arriba es completamente normal.
Por qué precisamente 400 kilómetros
Es un compromiso entre tres presiones opuestas.
- Más abajo el rozamiento se dispara y haría falta muchísimo más combustible para mantener la órbita.
- Más arriba entra en juego el cinturón de radiación de Van Allen, con niveles de radiación mucho peores para la tripulación y para la electrónica.
- El coste de llegar: cada kilómetro adicional encarece cada uno de los vuelos de carga y tripulación, que son muchos al año.
Los 400 kilómetros son el punto donde esas tres curvas se cruzan de la forma más favorable.
La velocidad: 27.600 km/h, y no es opcional
Traducido a unidades más manejables, son 7,66 kilómetros por segundo. En el tiempo que tardas en leer esta frase, la estación ha recorrido unos treinta kilómetros.
Aquí está la idea que cuesta más asimilar: esa velocidad no es una elección. Para cada altura orbital existe una única velocidad que mantiene la órbita, y a 400 kilómetros esa velocidad es esa. Si fuera más lenta, caería. Si fuera más rápida, subiría a una órbita más alta.
Y hay algo aún más contraintuitivo: la ISS está cayendo permanentemente hacia la Tierra. La gravedad allí arriba es aproximadamente el 90% de la que sientes en el suelo, así que la atracción es casi la misma. Lo que ocurre es que la estación se mueve lateralmente tan rápido que, mientras cae, la superficie curva del planeta se aleja bajo ella al mismo ritmo. Nunca llega a tocar el suelo. Eso es una órbita: una caída perpetua que falla el blanco.
De ahí viene también la microgravedad. Los astronautas no flotan porque no haya gravedad, sino porque están cayendo junto con la estación, exactamente igual que flotarías tú dentro de un ascensor en caída libre.
Lo que esas cifras significan en la práctica
A esa velocidad, la ISS completa una vuelta al planeta cada 92 minutos aproximadamente. Eso son unas dieciséis vueltas al día, y por tanto dieciséis amaneceres y dieciséis atardeceres cada veinticuatro horas para quien va a bordo.
Cruza la península ibérica de punta a punta en menos de dos minutos. Recorre la distancia entre Madrid y Nueva York en unos veinte. Y en el tiempo que dura un pase visible desde tu casa, entre tres y seis minutos, ha atravesado dos o tres países.
Esa velocidad es justo lo que hace reconocible a la estación cuando la miras desde el suelo. Un avión tarda muchísimo más en cruzar el cielo; la ISS lo hace en pocos minutos, en línea recta, sin parpadear y sin ruido. Los criterios de identificación están en la guía de observación.
Cómo verlo con tus propios ojos
Todos estos números dejan de ser abstractos en cuanto los ves aplicados. En el rastreador en tiempo real puedes seguir la posición, la altitud y la velocidad actualizándose, y comprobar cómo la altitud va bajando semana a semana hasta el siguiente reboost.
Y el paso siguiente es mirar hacia arriba en el momento adecuado: consulta el próximo pase visible desde tu ubicación en el calculador de horarios. Cuando veas ese punto cruzar el cielo en cuatro minutos, la cifra de 27.600 km/h deja de ser un dato de enciclopedia.
Si quieres profundizar en la mecánica que hay detrás, la desarrollamos en cómo orbita la ISS.
Cuatrocientos kilómetros arriba y ocho kilómetros por segundo de lado. Con esas dos cifras se explica prácticamente todo lo demás.
Imágenes: portada, STS-135 ISS seen from Space Shuttle Atlantis (closeup) — NASA (Dominio público). Interior, The first rays of an orbital sunrise illuminate Earth’s atmosphere (iss074e0089802) — NASA Johnson Space Center (Dominio público).
Fuente: ISS Tracker ↗