SpaceX lanza 24 satélites Starlink desde California: cómo identificarlos junto a la ISS
Si buscas habitualmente en el cielo nocturno la silueta brillante de la Estación Espacial Internacional, las próximas horas te ofrecen una oportunidad magnífica para comprender qué está ocurriendo realmente sobre nuestras cabezas. El despegue de una nueva remesa de satélites Starlink desde la costa de California no solo añade más puntos luminosos a la bóveda celeste, sino que transforma la logística de la órbita baja terrestre donde habita nuestro laboratorio orbital favorito.
Qué ha pasado
Un cohete Falcon 9 de SpaceX ha despegado desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, ubicada en el litoral sur de California, transportando a bordo un lote de 24 satélites pertenecientes a la megaconstelación Starlink. Según informa el medio especializado Spaceflight Now, el lanzamiento se fijó para las 8:51 a. m. hora local del Pacífico (15:51 UTC), una hora que marca el inicio de una nueva maniobra de inserción orbital en el sector occidental de Estados Unidos.
A diferencia de las misiones que habitualmente presenciamos desde Cabo Cañaveral o el Centro Espacial Kennedy en Florida, los despegues efectuados desde Vandenberg utilizan un corredor de vuelo muy específico hacia el sur, sobrevolando las aguas abiertas del Océano Pacífico. Esta trayectoria directa es indispensable para situar las cargas útiles en órbitas polares o de alta inclinación sin poner en riesgo zonas habitadas durante la fase de ascenso.
El esquema operativo ha seguido el procedimiento estandarizado de la compañía: tras la separación de las fases, el propulsor principal realizó una maniobra de reentrada atmosférica controlada para descender de forma vertical sobre una plataforma marítima autónoma posicionada mar adentro. Mientras tanto, la segunda etapa impulsó los 24 satélites hasta una órbita provisional de baja altitud, desde donde iniciarán su despliegue gradual mediante propulsión iónica propia.
Por qué importa
Para comprender lo que ocurre en el espacio cercano, es necesario analizar el mapa de altitudes. La Estación Espacial Internacional se encuentra actualmente navegando a 439 km de altitud media, desplazándose a una velocidad vertiginosa de 27528 km/h según los datos rastreados en tiempo real por nuestra plataforma. En este preciso instante, una tripulación formada por 9 personas —Oleg Kononenko, Nikolai Chub, Tracy Caldwell Dyson, Matthew Dominick, Michael Barratt, Jeanette Epps, Alexander Grebenkin, Butch Wilmore y Sunita Williams— vive y trabaja a bordo, realizando experimentos científicos y gestionando el tráfico de vehículos de suministros.
Puedes consultar el perfil completo y las tareas de cada astronauta en nuestra sección dedicada a la tripulación actual de la ISS. La convivencia en la órbita baja terrestre se ha vuelto un ejercicio de precisión extrema. Cuando SpaceX despliega satélites Starlink desde Vandenberg hacia órbitas de alta inclinación, estos aparatos cruzan latitudes muy septentrionales y meridionales, entretejiendo una red que intercepta en proyección inclinada las trayectorias de otros objetos orbitales, incluida la propia estación espacial.
Los 24 nuevos satélites se insertan inicialmente en una órbita provisional situada por debajo de la altura operativa de la ISS. Desde esa posición, los ingenieros de control realizan comprobaciones de los sistemas antes de ordenar la elevación orbital hasta los 550 kilómetros, la altitud definitiva donde operan para ofrecer conectividad de alta velocidad a regiones aisladas, rutas marítimas y zonas de difícil acceso terrestre. Este tráfico constante obliga a las agencias espaciales a mantener una vigilancia permanente para garantizar que la trayectoria de la ISS permanezca libre de escombros o satélites en fase de maniobra.
Qué mirar en el cielo
Para el observador a simple vista, un lanzamiento de estas características genera uno de los fenómenos más fascinantes y, a la vez, más confusos de la astronomía urbana contemporánea: el 'tren de satélites'. Durante las primeras horas y días posteriores a la separación del cohete, los 24 satélites avanzan agrupados en una línea recta muy apretada, reflejando la luz del sol poco antes del amanecer o justo después del atardecer.
Si miras al cielo nocturno y ves una fila de puntos brillantes avanzando al unísono, no estás viendo la ISS ni un fenómeno anómalo; es la remesa recién lanzada de Starlink. Con el paso de los días, a medida que activan sus motores de iones y despliegan sus paneles solares, los satélites se van separando unos de otros y ganando altitud, volviéndose mucho menos perceptibles a simple vista.
Por el contrario, la Estación Espacial Internacional ofrece una firma visual completamente distinta y mucho más majestuosa. La ISS no aparece en formación ni como una hilera de luces: se presenta como un único punto luminoso de color blanco brillante, más deslumbrante que cualquier estrella o planeta, moviéndose de forma fluida y constante de horizonte a horizonte sin parpadear.
Si deseas aprender a distinguir estos objetos con precisión y saber qué condiciones meteorológicas necesitas, te recomendamos revisar nuestra guía para ver la ISS en el cielo. Asimismo, la clave para no confundir un paso del laboratorio orbital con el despliegue de un tren Starlink radica en revisar los horarios exactos de sobrevuelo; puedes consultar cuándo volverá a pasar sobre tu ubicación exacta mediante nuestra herramienta de horarios de pases de la ISS.
El espacio sobre nuestras cabezas está más concurrido que nunca. Antes de salir a contemplar la bóveda celeste esta noche, abre nuestro rastreador de la ISS en tiempo real para confirmar la posición exacta de la estación espacial y disfrutar de la observación con total certeza.
Fuente: Spaceflight Now ↗