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Crew-12 prepara su regreso: qué cambia en la ISS y cómo verla en el cielo

Crew-12 prepara su regreso: qué cambia en la ISS y cómo verla en el cielo

Publicado el 2026-10-04 · Por el equipo de ISS Tracker

Cuando mires al firmamento durante las próximas noches y veas cruzar ese punto brillante inconfundible, debes saber que en su interior se viven jornadas de despedidas, empaquetado de muestras científicas y preparativos de reentrada. Cuatro miembros de la misión Crew-12 están a punto de abandonar la Estación Espacial Internacional a principios de octubre tras meses de investigaciones en microgravedad. Saber exactamente qué ocurre allí arriba transforma un simple avistamiento nocturno en una experiencia conectada directamente con la aventura humana en el espacio.

Qué ha pasado

La NASA ha confirmado el cierre oficial de las operaciones de la misión comercial Crew-12 de SpaceX, programando su desacoplamiento y regreso a la Tierra para los primeros días de octubre, según informa la agencia espacial estadounidense. La tripulación que regresa está compuesta por los astronautas de la NASA Jessica Meir y Jack Hathaway, la astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) Sophie Adenot y el cosmonauta de Roscosmos Andrey Fedyaev. Juntos han completado una densa agenda de experimentos científicos centrados en la salud humana, la biología en ingravidez y el comportamiento de materiales fuera de nuestra atmósfera.

La partida de una nave no es un trámite improvisado. Durante las últimas semanas, la estación ha estado funcionando con una ocupación excepcional de 11 personas, una cifra que satura los espacios habitables y convierte los módulos en un auténtico hervidero de actividad logística. En este momento conviven a bordo Jessica Meir, Jessica Watkins, Joshua Kutryk, Anna Kikina, Pyotr Dubrov, Luke Delaney, Jack Hathaway, Anil Menon, Andrei Fedyaev, Sophie Adenot y Sergey Teteryatnikov. Puedes consultar en detalle los roles y perfiles de cada uno de ellos en nuestra sección dedicada a la tripulación de la ISS.

El proceso de despedida implica transferir el testigo operativo a los compañeros que continuarán en órbita, asegurar que los trajes espaciales y los asientos de la cápsula Dragon están configurados a medida y acondicionar congeladores criogénicos donde viajan muestras biológicas críticas que no pueden degradarse durante el descenso atmosférico.

Por qué importa

Más allá de la evidente rotación de personal, esta salida tiene implicaciones de fondo que habitualmente pasan desapercibidas en las notas de prensa institucionales. En primer lugar, la presencia de la astronauta francesa Sophie Adenot marca un punto de inflexión para Europa. Mientras la tripulación prepara su vuelta, la Agencia Espacial Europea analiza activamente opciones para desarrollar estaciones espaciales de liderazgo europeo y capacidades propias de transporte tripulado, según informa NASASpaceflight al analizar el futuro del sector ante la llegada de nuevos lanzadores como el Ariane 6. Cada hora que astronautas como Adenot acumulan a bordo de la ISS sirve como base empírica indispensable para definir cómo Europa operará en solitario o en coalición tras la jubilación de la propia estación internacional prevista para la próxima década.

En segundo lugar, el regreso de la Crew-12 supone un cambio drástico en la dinámica del complejo orbital. Pasar de 11 a 7 tripulantes alivia de inmediato el consumo de recursos vitales (agua reciclada, oxígeno generado por electrólisis y dióxido de carbono que debe ser filtrado continuamente). Con siete tripulantes, la estación recupera su régimen estándar de trabajo y descanso, donde cada astronauta dispone de su propia cabina privada y se redistribuyen las tareas de mantenimiento de los sistemas de soporte vital.

Por último, el calendario de tráfico orbital en torno a la estación y las plataformas de lanzamiento en Florida sigue estando al límite. En paralelo a estas operaciones de retorno, la actividad espacial comercial y de seguridad nacional se intensifica con lanzamientos de gran envergadura como las misiones clasificadas en cohetes Falcon Heavy, según informa Spaceflight Now. Esto demuestra que la infraestructura espacial global funciona con una cadencia sincronizada al milímetro, donde conviven lanzamientos gubernamentales, vuelos de defensa y naves tripuladas que deben despejar puertos de atraque en la estación para dar paso a futuros vehículos de carga.

Qué mirar en el cielo

Para quienes observamos la estación desde el suelo, estos periodos de relevo y desacoplamiento ofrecen uno de los espectáculos astronómicos más fascinantes que existen. Según los datos en tiempo real de nuestro rastreador de la ISS, la estación vuela ahora mismo a 418 kilómetros de altitud y se desplaza a una velocidad constante de 27.591 km/h. A esa cota, el laboratorio espacial tarda apenas unos 92 minutos en completar una vuelta entera al planeta.

Esa enorme velocidad es la responsable de que un pase visible sobre tu ciudad dure, como máximo, entre 3 y 6 minutos. Pero durante las horas posteriores al desacoplamiento de la cápsula Dragon de Crew-12, el cielo puede regalar una estampa poco común: el llamado "perseguidor orbital". Cuando la Dragon se suelta de la estación, comienza a alejarse lentamente utilizando sus propulsores Draco para colocarse en una trayectoria de descenso segura. Si las condiciones de iluminación y tu ubicación coinciden con esa ventana temporal, podrás ver dos puntos brillantes moviéndose en la misma dirección y a la misma velocidad: la imponente ISS en cabeza y la cápsula siguiéndola unos segundos por detrás.

Para disfrutar de estos avistamientos no necesitas prismáticos ni telescopios; de hecho, el uso de aumentos dificulta seguir un objeto que cruza la bóveda celeste a semejante ritmo. La clave reside en anticiparse y saber con precisión los minutos exactos en que la ISS reflejará la luz del Sol mientras tu entorno permanece a oscuras. Te recomendamos consultar con antelación a qué hora pasa la ISS por tu ubicación para programar una alarma unos diez minutos antes del inicio del pase y permitir que tu vista se adapte a la oscuridad.

Presta especial atención a la magnitud del brillo: con una estructura de paneles solares desplegados de más de 100 metros, la ISS puede alcanzar un brillo superior al de cualquier estrella y rivalizar con el planeta Venus, apareciendo de la nada por el horizonte oeste y desvaneciéndose en el este al entrar en el cono de sombra de la Tierra.

Aprovecha las próximas noches despejadas para salir al exterior mientras estos 11 astronautas todavía comparten techo sobre nuestras cabezas; basta con abrir nuestro rastreador para saber al instante hacia dónde mirar y cuándo levantarán el vuelo sobre tu horizonte.

Fuente: NASA ↗