Starship avanza en sus pruebas: qué supone para la ISS y la observación orbital
Cada vez que un cohete de la magnitud de Starship despega desde el sur de Texas, quienes disfrutamos observando el cielo nocturno nos preguntamos de qué manera transformará el paisaje de la órbita baja sobre nuestras cabezas. Mientras la Estación Espacial Internacional continúa su trayecto ininterrumpido como el objeto artificial más brillante que podemos contemplar a simple vista desde nuestros hogares, el desarrollo de nuevos sistemas de transporte de supergran capacidad marca el inicio de una era orbital distinta. A continuación, explicamos qué ha ocurrido en la reciente prueba de vuelo de SpaceX, qué significa este desarrollo para la infraestructura en el espacio y cómo afecta a nuestra forma de seguir el firmamento.
Qué ha pasado
La compañía aeroespacial SpaceX ha completado un nuevo vuelo de ensayo con su sistema integrado formado por la nave Starship y el propulsor Super Heavy. El despegue tuvo lugar a las 5:51 p.m. (hora del Este) desde la base de lanzamiento conocida como Starbase, ubicada en Boca Chica, en el sur de Texas. La prueba ha sido calificada como mayoritariamente exitosa por el equipo de ingeniería, logrando superar fases críticas del ascenso controlado y aportando una enorme cantidad de datos telemétricos sobre el comportamiento del vehículo durante la reentrada y el descenso.
Este impresionante vehículo de dos etapas alcanza una altura total de aproximadamente 121 metros (397 pies). Para levantar semejante estructura, la primera etapa Super Heavy utiliza un conjunto de 33 motores Raptor que funcionan con una combinación de metano líquido y oxígeno líquido (conocida como propelente methalox). Según informa la publicación especializada Spaceflight Now, el conjunto generó en el momento del despegue un empuje cercano a las 16 millones de libras (aproximadamente 7.200 toneladas de fuerza), una cifra que consolida a este sistema como el cohete más potente que haya entrado en funcionamiento en la historia de la navegación espacial.
La prueba se enmarca en la filosofía de desarrollo iterativo que aplica la empresa en Starbase. En lugar de dedicar años a perfeccionar el diseño sobre el papel antes de intentar un lanzamiento, el programa prueba prototipos a escala real bajo condiciones de vuelo extremas para identificar fallos, recoger información crítica e introducir mejoras inmediatas en las siguientes unidades de producción.
Por qué importa
Más allá del espectáculo visual del lanzamiento en directo, el éxito progresivo de este sistema de transporte masivo tiene repercusiones profundas para el futuro de la exploración y la arquitectura espacial en la órbita terrestre baja (LEO):
- Reducción drástica de costes por kilogramo: Al ser un vehículo completamente reutilizable y utilizar metano —un combustible más limpio de limpiar y procesar tras el vuelo que el queroseno tradicional del Falcon 9—, la meta de reducir el coste de poner carga en el espacio se vuelve técnicamente alcanzable.
- Infraestructuras orbitales de mayor tamaño: La gigantesca bodega de carga de Starship permitirá enviar al espacio módulos habitaronales completos y telescopios astronómicos de una sola pieza, evitando la necesidad de ensamblajes complejos mediante decenas de lanzamientos individuales.
- Sustitución y evolución de las estaciones espaciales: La ISS se encamina hacia su fase final de operaciones en torno al año 2030. Los nuevos complejos orbitales comerciales planificados requerirán vehículos masivos para posicionar sus módulos de investigación y turismo.
- El programa Artemis y el regreso lunar: La NASA ha seleccionado una variante de la etapa superior de Starship como módulo de aterrizaje humano (HLS) para llevar de vuelta a la tripulación a la superficie de la Luna, lo que convierte a cada vuelo de prueba en Texas en un requisito directo para el éxito de la exploración lunar sostenible.
Nuestra lectura
Como comunidad de observadores del cielo centrados en el seguimiento diario de las plataformas orbitales, la evolución de Starship nos sitúa ante un escenario fascinante. En este preciso instante, mientras los ingenieros analizan los datos telemétricos del cohete en Texas, la Estación Espacial Internacional navega plácidamente a 439 km de altitud y a una velocidad constante de 27528 km/h. En su interior, la tripulación actual a bordo está formada por 9 personas: Oleg Kononenko, Nikolai Chub, Tracy Caldwell Dyson, Matthew Dominick, Michael Barratt, Jeanette Epps, Alexander Grebenkin, Butch Wilmore y Sunita Williams.
Ver pasar la ISS a simple vista sobre tu ciudad no requiere instrumental complejo, solo saber exactamente hacia dónde mirar en el momento adecuado. Si quieres aprender a identificar sus pasos nocturnos sobre tu horizonte, puedes consultar nuestra guía para ver la ISS y descubrir lo fácil que resulta presenciar este laboratorio humano sobrevolando tu casa.
El avance de Starship augura un cielo nocturno futuro donde las estructuras construidas por el ser humano serán sensiblemente más grandes y luminosas que las actuales. La ISS ha sido pionera durante más de dos décadas demostrando que es posible mantener una presencia humana ininterrumpida en el cosmos; los supercohetes de nueva generación aseguran que esa presencia no solo continuará, sino que se multiplicará en volumen y complejidad en los próximos años.
Para no perderte el próximo pase brillante sobre tu ubicación, te invitamos a comprobar la posición exacta del complejo espacial en nuestro rastreador en tiempo real.
Fuente: Spaceflight Now ↗