ISS Tracking
← Volver al blog
Sophie Adenot culmina sus paseos espaciales: cómo observar la ISS este mes

Sophie Adenot culmina sus paseos espaciales: cómo observar la ISS este mes

Publicado el 2026-10-02 · Por el equipo de ISS Tracker

Cuando mires hacia arriba esta noche y descubras ese punto brillante deslizándose en silencio entre las constelaciones, recuerda que ahí arriba no viaja una máquina solitaria, sino siete personas en plena actividad científica. Entre ellas destaca la astronauta europea Sophie Adenot, quien acaba de culminar su tercera y última caminata espacial de la misión, liderando las operaciones en el exterior del complejo orbital. Ver la Estación Espacial Internacional desde el patio de tu casa cobra un significado completamente distinto cuando sabes con precisión quién camina sobre su casco y qué transformaciones está viviendo nuestro puesto de avanzada en el cosmos.

Qué ha pasado

El balance de las últimas semanas en la órbita terrestre y el espacio interplanetario deja una serie de hitos técnicos sobresalientes, según ha informado la Agencia Espacial Europea (ESA) en su resumen mensual de actividades. El acontecimiento más estrechamente ligado a la vida cotidiana en la estación ha sido el éxito de la tercera salida extravehicular de Sophie Adenot. La astronauta francesa asumió una vez más el rol de líder de caminata espacial (EV-1), llevando el traje con bandas rojas identificativas para dirigir tareas complejas de mantenimiento y actualización de infraestructuras en el exterior del armazón de la ISS.

La actividad europea fuera de nuestro planeta no se detuvo ahí. En el ámbito del transporte y la observación terrestre, un cohete Vega-C puso en órbita con éxito los satélites FLEX y Sentinel-3C, diseñados para monitorizar la fluorescencia de la vegetación global y la salud oceánica respectivamente. De forma paralela, el lanzador Spectrum logró convertirse en el primer cohete en alcanzar la órbita saliendo directamente desde suelo continental europeo, abriendo un nuevo acceso soberano al espacio. Más lejos en el sistema solar, la sonda BepiColombo completó la separación de su módulo de transferencia rumbo a Mercurio, mientras el telescopio espacial James Webb identificaba enanas marrones ultrapequeñas con potencial para formar sistemas protoplanetarios.

A este ritmo de lanzamientos institucionales se suma la constante presión del sector comercial y de seguridad. Al otro lado del Atlántico, según reporta Spaceflight Now, un cohete Falcon Heavy despegó desde la histórica plataforma 39A del Centro Espacial Kennedy en una misión clasificada para la agencia de satélites espía de Estados Unidos, recordando lo densamente transitada que se ha vuelto la órbita baja y media de nuestro planeta en estos días.

Por qué importa

Las caminatas espaciales suelen presentarse en los medios como hazañas atléticas o momentos de espectáculo visual, pero para quienes seguimos la ISS pase a pase, representan la respiración técnica que mantiene viva la estructura. Cada vez que astronautas como Adenot cruzan la esclusa Quest hacia el vacío, no realizan tareas cosméticas: instalan canales de refrigeración, ajustan interfaces para futuros paneles solares desenrollables y sustituyen baterías del tamaño de un frigorífico que acumulan la energía captada en cada vuelta diurna.

Asumir el papel de EV-1 implica coordinar los tiempos críticos del soporte vital, gestionar las ataduras de seguridad que evitan derivar sin control a miles de kilómetros por hora y tomar decisiones en tiempo real ante tornillos bloqueados o capas térmicas degradadas por el impacto constante de micrometeoroides. Que una astronauta europea lidere tres de estas intervenciones consolida el peso técnico de la agencia europea en el mantenimiento del laboratorio más complejo jamás ensamblado.

Por otra parte, la coexistencia de misiones secretas como la del Falcon Heavy junto al despliegue científico de la ISS y de satélites ambientales como FLEX subraya una realidad palpable: la órbita terrestre baja es hoy un territorio de valor estratégico indiscutible. Mientras los cohetes comerciales multiplican las cargas pesadas, la Estación Espacial se mantiene como el único enclave abierto donde la cooperación internacional y la investigación biológica y astronómica siguen teniendo prioridad civil absoluta.

Qué mirar en el cielo

Saber qué ocurre en el exterior de la estación cambia por completo la experiencia de observarla. En este momento, según los datos de telemetría de nuestro rastreador en tiempo real, la Estación Espacial Internacional vuela a 429 kilómetros de altitud mientras se desplaza a una velocidad vertiginosa de 27.567 km/h. A esa velocidad, completa una órbita cada noventa minutos, permitiendo que sus tripulantes vivan dieciséis amaneceres y atardeceres cada veinticuatro horas.

Si revisas la lista de la actual tripulación a bordo, encontrarás a siete profesionales compartiendo este hábitat: Jessica Meir, Anna Kikina, Pyotr Dubrov, Jack Hathaway, Anil Menon, Andrei Fedyaev y la propia Sophie Adenot, descansando ya de su ciclo de paseos exteriores. Cuando mires al cielo en tu próximo pase favorable, busca una luz blanca constante, más brillante que casi cualquier estrella y que no parpadea ni emite destellos de colores como los aviones comerciales.

Para organizar tu sesión de observación y saber exactamente a qué minuto aparecerá sobre tu horizonte, consulta nuestra herramienta con los horarios de pases ajustados a tu posición geográfica. Los mejores momentos coinciden con el anochecer o el amanecer temprano: la superficie de tu ciudad ya está sumida en la oscuridad, pero a más de 400 kilómetros de altura los inmensos paneles solares de la estación siguen recibiendo de lleno los rayos solares y reflejan esa luz directamente hacia tus ojos.

No dejes pasar el próximo tránsito de la estación sobre tu ciudad: entra en nuestro rastreador para seguir su posición en vivo y sal a disfrutar del paso de Sophie Adenot y sus seis compañeros sobre tu propio cielo.

Fuente: ESA ↗