LA VIDA DIARIA EN LA ISS

Comida, sueño, ejercicio e higiene en gravedad cero

Un día de trabajo... que dura 16 amaneceres

Como la ISS completa una órbita a la Tierra cada 90 minutos, su tripulación ve salir y ponerse el Sol unas 16 veces al día. Para no volverse loca de horarios, la estación se rige por el Tiempo Universal Coordinado (UTC), con un horario fijo que reparte el día en bloques de trabajo, comidas, ejercicio y sueño, igual que en la Tierra, independientemente de lo que esté pasando al otro lado de la ventanilla.

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Dormir en gravedad cero

Cada tripulante tiene su propio camarote individual, del tamaño aproximado de una cabina telefónica, con un saco de dormir sujeto a la pared para no flotar libremente durante la noche. Sin gravedad no hay "arriba" ni "abajo", así que los camarotes pueden estar orientados en cualquier dirección respecto al resto de la estación. La NASA recomienda 8 horas y media de sueño, aunque en la práctica muchos astronautas duermen algo menos, en parte por la novedad de los primeros días y en parte por el ruido constante de ventiladores y bombas que mantienen el aire circulando (sin gravedad, el aire no se mueve solo, así que sin ventilación el CO2 exhalado se acumularía alrededor de la cabeza de quien duerme).

Qué comen los astronautas

La comida espacial actual está lejos de los tubos de puré de los años 60: la tripulación elige entre un menú de más de 200 platos, muchos rehidratables (se añade agua caliente antes de comer) y otros ya listos para calentar, envasados para que no generen migas sueltas que floten y puedan dañar equipos o ser inhaladas. Bebidas como el café o el zumo se toman con pajita desde bolsas selladas. Cada agencia aporta parte de su propio menú, así que además de comida "estándar" internacional, los astronautas rusos, japoneses o europeos disfrutan de platos típicos de su país adaptados al espacio, e incluso hay cenas especiales para fechas señaladas como Navidad o Acción de Gracias.

💡 Dato curioso: en microgravedad los fluidos corporales se redistribuyen hacia la cabeza, lo que reduce temporalmente el sentido del gusto y el olfato, de forma parecida a tener un resfriado leve. Por eso muchos astronautas piden condimentos fuertes, como salsa picante, para compensar.

Por qué hacen dos horas de ejercicio obligatorio al día

Sin la resistencia de la gravedad, los huesos pierden densidad (hasta un 1-1,5% al mes en algunas zonas) y los músculos se atrofian con rapidez. Para frenarlo, cada tripulante dedica unas dos horas diarias a entrenar con tres equipos principales: una cinta de correr con arneses que sujetan al astronauta contra la superficie (T2/COLBERT), una bicicleta estática sin sillín tradicional, y ARED (Advanced Resistive Exercise Device), un aparato de resistencia por vacío que simula el levantamiento de pesas sin necesidad de masa real. Sin esta rutina, una misión larga podría dejar a un astronauta con una pérdida ósea y muscular seria, comparable al envejecimiento de décadas.

Higiene personal sin ducha ni váter convencionales

No hay duchas con agua cayendo: el agua flotaría en gotas por toda la cabina. En su lugar, los astronautas usan toallitas húmedas, un jabón especial sin aclarado y champú seco. El aseo (inodoro) usa un sistema de succión por aire en lugar de agua, con un embudo individual para orina (reciclada, como se explica en nuestra guía técnica de la ISS) y un asiento con succión para sólidos, cuyos residuos se almacenan para ser incinerados al reentrar en la atmósfera junto con naves de carga no reutilizables.

Tiempo libre y contacto con la Tierra

Los fines de semana suelen ser más ligeros en tareas, y la tripulación dispone de acceso a internet limitado, videollamadas con familiares, libros electrónicos y hasta la posibilidad de ver películas. Muchos astronautas dedican parte de su tiempo libre a la fotografía, aprovechando las vistas desde la Cupola, o a la divulgación, respondiendo preguntas de estudiantes por radio o vídeo. Los domingos por la mañana suelen reservarse para llamadas familiares e higiene personal más relajada, aunque las emergencias o experimentos con ventanas de tiempo fijas pueden alterar cualquier plan.

Preguntas rápidas

¿Cuánto tiempo puede pasar un astronauta en la ISS?

Las misiones estándar duran entre cuatro y seis meses, aunque ha habido estancias de más de un año, como la del astronauta Frank Rubio (371 días) o el cosmonauta Valeri Poliakov, cuyo récord de estancia continua en el espacio (438 días, en la estación Mir) sigue vigente.

¿Se puede llorar en el espacio?

Sí, pero las lágrimas no caen: se quedan pegadas al ojo por tensión superficial hasta formar una bola de líquido, lo que puede resultar incómodo o incluso irritante si no se retiran a mano o con una toalla.

¿Qué pasa si alguien se pone enfermo?

La ISS cuenta con un botiquín avanzado y protocolos de telemedicina con médicos en Tierra; para emergencias graves, siempre hay una nave (Soyuz o Crew Dragon) acoplada lista para un regreso de emergencia en pocas horas.

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