ISS Tracking

La basura espacial y la ISS

Cómo se protege la estación de miles de fragmentos que viajan a 10 km por segundo

Una órbita cada vez más concurrida

Alrededor de la Tierra no solo giran satélites en funcionamiento. También hay etapas de cohete abandonadas, satélites muertos, piezas sueltas y, sobre todo, fragmentos de explosiones y choques. Las redes de vigilancia tienen catalogados decenas de miles de objetos de más de 10 cm, y se calcula que hay más de un millón de fragmentos de entre 1 y 10 cm, demasiado pequeños para seguirlos uno a uno.

La ISS vuela por esa zona. A su altura, unos 400 km, el rozamiento con los restos de atmósfera hace que los fragmentos acaben cayendo y ardiendo en unos años, lo que limpia algo la órbita. Pero siempre llegan nuevos desde arriba, y la estación es un blanco grande: más de 100 metros de punta a punta.

Por qué un fragmento pequeño es tan peligroso

El problema es la velocidad. Dos objetos en órbita baja pueden cruzarse a unos 10 km por segundo, más de diez veces la velocidad de una bala. A esa velocidad, la energía de una esfera de aluminio de un centímetro, que pesa poco más de un gramo, es parecida a la de un coche de una tonelada a unos 40 km/h, concentrada en un punto.

TamañoCuántos hay (estimación)Cómo se gestiona
Más de 10 cmDecenas de miles, catalogadosSe siguen desde tierra y la ISS los esquiva si se acercan
De 1 a 10 cmMás de un millónDemasiado pequeños para seguirlos; el blindaje protege de buena parte de ellos
Menos de 1 cmCientos de millonesEl blindaje los detiene; dejan pequeños cráteres y marcas

La vigilancia: una caja alrededor de la estación

La red de vigilancia espacial de Estados Unidos sigue los objetos catalogados con radares y telescopios, y calcula varias veces al día si alguno va a pasar cerca de la ISS. Para ello se imagina alrededor de la estación una caja virtual de unos 2 km de alto y 50 km de largo y de ancho, conocida informalmente como la «caja de pizza». Si un objeto va a entrar en ella, la NASA y Roscosmos estudian el caso.

Lo que se mira es la probabilidad de choque. Si supera aproximadamente 1 entre 10.000, y hay tiempo, se ordena una maniobra de esquiva: un encendido de motor de unos minutos que cambia ligeramente la velocidad de la estación para que el fragmento pase por delante o por detrás. Normalmente lo hacen los motores de una nave Progress acoplada o los del módulo Zvezda.

La ISS ha hecho varias decenas de maniobras de esquiva desde 1999. En nuestro mapa en tiempo real verás que la órbita prevista se recalcula cada pocos minutos: tras una maniobra así, las horas de los pases pueden moverse unos segundos. Explicamos cómo afecta a las predicciones en cómo calculamos los pases.

Cuando no hay tiempo: refugiarse en las naves

A veces un fragmento se detecta tarde y no da tiempo a maniobrar. Entonces la tripulación se refugia en sus naves, la Soyuz y la Crew Dragon, con las escotillas cerradas y lista para separarse y volver a la Tierra si la estación sufriera un impacto grave. Ha ocurrido varias veces. La más sonada fue el 15 de noviembre de 2021, cuando Rusia destruyó con un misil uno de sus viejos satélites, el Kosmos 1408, en una prueba militar. El choque generó más de 1.500 fragmentos rastreables y la tripulación tuvo que refugiarse en sus naves mientras la estación cruzaba la nube de restos.

El blindaje: capas separadas

Para los fragmentos pequeños, la defensa es el blindaje. Los módulos tienen una pared exterior delgada, separada unos centímetros de la pared presurizada. Cuando una partícula golpea la primera capa, se rompe y se vaporiza en una nube de restos que se reparte por una superficie mayor y ya no tiene fuerza para atravesar la segunda. Este diseño se llama escudo Whipple, por el astrónomo que lo propuso en los años cuarenta, y en las zonas más expuestas se refuerza con capas de tejidos especiales como el Kevlar.

Con estas protecciones, la estación resiste impactos de partículas de hasta un centímetro aproximadamente. Es la franja entre uno y diez centímetros, demasiado pequeña para seguirla y demasiado grande para el blindaje, la que más preocupa.

Las marcas de los impactos

El síndrome de Kessler: en 1978, el científico de la NASA Donald Kessler advirtió de que, si hay suficientes objetos en una órbita, los choques entre ellos pueden generar fragmentos que provoquen más choques, en cadena. Evitar que eso ocurra en las órbitas más usadas es hoy una de las grandes preocupaciones del sector espacial.

Qué se está haciendo

Agencias y reguladores exigen cada vez más que los satélites nuevos se retiren al final de su vida útil, bajándolos para que ardan en la atmósfera en pocos años, y se están probando misiones para capturar restos. Las grandes constelaciones, como Starlink, vuelan en órbitas bajas precisamente para que sus satélites caigan solos si fallan. Si te interesa cómo conviven con la ISS en el cielo, tienes nuestra guía de Starlink frente a la ISS.

Preguntas frecuentes

¿Ha chocado la basura espacial contra la ISS?

Con fragmentos pequeños, sí, muchas veces: hay marcas en ventanas, paneles y en el brazo robótico. Con objetos grandes, no, porque se vigilan y la estación los esquiva.

¿Cada cuánto esquiva la ISS la basura espacial?

No hay un calendario fijo. Desde 1999 ha hecho varias decenas de maniobras de esquiva, a veces varias en un mismo año y a veces ninguna en meses.

¿Qué hace la tripulación si no da tiempo a esquivar un fragmento?

Se refugia en sus naves, la Soyuz y la Crew Dragon, con las escotillas cerradas y lista para separarse y volver a la Tierra si la estación sufriera un impacto grave.

¿Qué tamaño de fragmento resiste la ISS?

Su blindaje está pensado para detener partículas de hasta un centímetro aproximadamente. Los objetos de más de 10 cm se vigilan y se esquivan. La franja intermedia es la más preocupante.

¿Afectan las maniobras de esquiva a las horas de los pases?

Sí, un poco. Una maniobra cambia la órbita y las horas de los pases pueden moverse unos segundos. Por eso conviene revisar la predicción el mismo día.

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